La tecnología al servicio del impacto social, palabra por palabra

Hemos hablado con personas de nuestro entorno para asegurarnos de que compartimos el mismo concepto sobre la tecnología y sus usos crecientes, especialmente en el referido a programas sociales. De esa escucha hemos obtenido el retrato que esperábamos: tenemos entre manos una fuente de grandes oportunidades siempre que mantengamos a raya los peligros.

La tecnología es una compañera inseparable e inevitable. Casi a diario necesitamos esas habilidades tecnológicas para tareas cotidianas, pero tenemos que pensar muy seriamente en la salud digital. Surgen ineludibles dudas sobre la pertinencia de alimentar la inteligencia artificial. Sobre el impacto medioambiental de los aparatos electrónicos o sobre la exposición a las pantallas de la infancia. Frente a las innumerables alertas rojas, nos enfrentamos a grandes retos, pero sin duda el mayor es que no se convierta en una nueva forma de exclusión, nadie puede quedarse sin oportunidades.

Esta es la esencia de nuestros proyectos de transformación digital, y Marina Fuentes, CEO de United Way España, lo tiene claro: «Queremos usar la tecnología para llegar mejor a nuestro objetivo inequívoco: transformar la sociedad en favor de quien tiene menos oportunidades». También, Kilian Zaragozá, CEO y cofundador de Naria, una de las empresas que está guiando a la fundación en su transformación digital: «La tecnología puede ser un catalizador para transformar la sociedad: rompe barreras, amplía el alcance, empodera y fomenta una nueva realidad más justa y equitativa para todos».

Con estas palabras firmes y contundentes con respecto a las metas, toca hablar del camino para lograrlas. El punto de salida es la escucha, pero en otro entorno: el que queremos transformar. «Agradecemos a United Way estar a pie de calle», nos decía hace poco en nuestro encuentro regional Carmen Espinosa, Directora de Proyectos Sociales de Cellnex. «Nos conectan con la gente, con los jóvenes que necesitan una oportunidad», dijo en el mismo encuentro Eduardo Martínez de Ubago, Business Director de John Deere. Y tienen razón, porque otro de los retos en este (y casi todos los temas) es contar con un buen diagnóstico, conocer de primera mano las necesidades reales de las personas. Esa información es la que además luego se pone al servicio de las empresas, generando la primera chispa de la sinergia entre el mundo corporativo y las entidades sociales. 

Darío García, Associate Director del Center for the Governance of Change de IE University, hablaba también sobre esto y sobre la importancia de «hacer participar a los diferentes grupos sociales en el diseño de las cosas tecnológicas, y en eso las organizaciones sociales juegan un papel importante».

Hay en todo esto una gran autoridad, la voz de las compañías tecnológicas que trabajan con nosotras, porque aportan el elemento más humano: su voluntariado.

Carlos Palacios. Responsable de Acción Social y Voluntariado de la Fundación Telefónica, lo tiene claro: «La digitalización ha sido un factor esencial en el voluntariado corporativo. El cambio ha sido brutal en los tres ejes más importantes, la gestión —le doy a un botón y puedo saber infinidad de cosas, por ejemplo de cómo ha ido la acción—; la participación, abriendo nuevas fórmulas, logrando más personas y mejores impactos. Y, por último, en la intervención. Puedo tener a una persona voluntaria en Galicia participando en Sevilla».

Ojo, que Carlos hasta se atreve con este titular: «El voluntariado corporativo tiene que cambiar el paradigma para ser un voluntariado que genere participación de nuestros empleados para construir sociedades mejores». Elena Rodríguez, ESG Manager de Lilly, también sabe mucho de esto: «El mejor dato es saber cómo has cambiado la vida a las personas, preguntarte cuantos jóvenes que estaban pensado dejar el colegio no lo han hecho porque has tenido una charla con ellos; que te has reunido incluso online con estudiantes o personas en búsqueda de empleo».

Mª Jesús Jiménez, Global Head of Digital Banking de NTT DATA, ha liderado el proyecto TECH FOR CHANGE, otro ejemplo de cómo utilizar la tecnología para hacer que niños y niñas que estaban en riesgo de exclusión social no abandonaran los estudios. El proyecto lleva cinco años consecutivos instalado en un instituto, cambiando la vida de sus participantes. «Nuestros números son brutales, hemos recuperado a muchos que no han abandonado los estudios, les enseñamos a hacer proyectos, o a desarrollar un software, es una  inversión para su futuro». 

Terminamos con otro titular: «Esa chispa que te conecta con una empresa cuando están en búsqueda de trabajo; el voluntariado corporativo puede ser esa conexión». ¿Encendemos la chispa de esa energía?

Poco hay que añadir si la transformación digital está tan en el centro de los fondos NextGenerationEU que, a través de la subvención para el apoyo a la modernización de las entidades del Tercer Sector del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, nos han permitido acelerar la apuesta por la innovación en la que ya estábamos inmersas bajo el paraguas IMPACT TECH.

En ese proceso ha sido de enorme ayuda otra de nuestras aliadas tecnológicas, neoCK, empresa líder del Cuarto Sector que nos ha ayudado a implementar nuevas herramientas de tecnología social, especialmente útiles para el voluntariado. Herramientas de realidad virtual, por ejemplo, para diagnosticar, entrenar y potenciar  capacidades al tiempo que las personas voluntarias hacen su labor en nuestros proyectos.

Rocío Pérez, su Head of Employability and Social Inclusion, define muy bien la pertinencia de usar estas herramientas: «El voluntariado corporativo tiene un gran impacto, no solo en la mejora social, sino también en el éxito empresarial, la cultura corporativa, la formación y desarrollo de negocio… Si, también sobre el negocio. Las organizaciones son sistemáticas, y se integran en la sociedad, otro gran sistema. Cuando se da, no pierdes, recibes. Cuando tocas una pieza del sistema en una buena dirección, el resto de piezas se mueven también».

LinkedIn
Twitter
Facebook
Email