Resilencia ante el COVID-19

La situación actual de pandemia debida a la expansión del Covid-19 puede ser una fuente importante de pensamientos negativos para todos. ¿Cómo gestionamos nuestro barómetro interior para hacer frente a nuestras obligaciones? Toda la información que circula en las noticias y las redes sociales generan una emoción muy potente: el miedo. Es una emoción muy útil a la hora de protegernos contra el peligro inmediato. El miedo tiene un impacto rápido en nuestro cuerpo y se expresa con en el incremento en el latido del corazón, sudor en las manos, o tensión etc.

Sabemos también por los estudios de psicología positiva que las emociones negativas tienen un impacto por lo general tres veces superiores a las emociones positivas, como pueden ser la gratitud, la curiosidad, la serenidad o la esperanza. En ese tipo de situación podemos intencionalmente poner en marcha otra parte de nuestro cerebro que Daniel Kahneman (premio nobel de economía 2002) llamó el “sistema 2” en vez del “sistema 1”, inconsciente y automático (como el miedo), que maneja el 95% de nuestras interacciones diarias. El sistema 2 es más vago, requiere más energía para ponerse en marcha, pero es lógico y nos ayuda a analizar la situación con frialdad. Es exactamente lo que necesitamos en la situación actual para evaluar la situación y tomar las medidas adecuadas para llevar la situación lo mejor que podamos. Podemos también recurrir a la meditación, escuchar música que nos gusta, o un poco de actividad física para poder distanciarnos de situaciones de ansiedad. Muchas veces está en nuestras propias manos hacer un cambio pequeño en nuestro estado emocional.

La capacidad de resiliencia ante situaciones de estrés y ansiedad consiste en sentir que tenemos capacidad de impacto sobre la situación en la que estamos. A veces puede ser muy difícil porque muy pocas personas pueden impactar la situación a nivel global. Sin embargo, podemos enfocarnos en las cosas que sí podemos impactar como es nuestra seguridad y nuestro bienestar puntual y la de las personas bajo nuestra responsabilidad. La situación actual pone a prueba también nuestra capacidad de adaptabilidad. Por tanto, es aún más importante estar conectado con nuestro barómetro interior para poder mejorar nuestra capacidad de decisión que tiene que mantenerse intacta para gestionar la situación. La práctica de mindfulness, o plena consciencia, puede ayudar en algunas situaciones, pero hay otras maneras de aliviar la ansiedad como puede ser el ejercicio físico, reconectar con una actividad que nos llena el alma o la conexión con seres queridos.

El cambio, especialmente cuando ocurre cada 24 horas, es por definición complicado y aunque parezca excesivamente sencillo, lo mejor es ir día a día y adaptándonos a la situación, focalizándonos en las áreas que podemos impactar y responsabilizarnos por nuestras acciones.

 

Abril 2020

Amélie de Marsily
United Way España. Head of Fundraising Committee

Ilustración: Ignacio Hildebrandt

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